Si por algo se recordará la final del mundial de Qatar será, por el mayúsculo espectáculo deportivo que nos han brindado los tres equipos (por si alguno no lo sabe el tercer equipo es el arbitral) y por la tremenda emoción vivida durante la misma.
A mi, que no me iba nada en el envite y que cualquier resultado me hubiera dejado indiferente, esta final, me ha llevado al borde de un ataque de nervios. Quieras o no, somos seres emocionales de ahí que, la simple incertidumbre del resultado, sea suficiente para sostenerte en una emoción que, por momentos, se hace difícil de controlar y eso, con una coca cola en la mano y la única responsabilidad de tener que cenar en unas horas.
¿Ha habido un justo vencedor? pues la verdad no lo sé, eso lo dejo para los entendidos, lo que si sé es que este partido ha sido un tobogán de emociones que para quienes nos gusta el tema, nos ha brindado la oportunidad de reafirmarnos en la creencia de que, un correcto entrenamiento emocional, unido a la puesta en acción del talento te puede catapultar en una dirección u otra con suma facilidad, de ganar a perder, del éxito al fracaso, de la gloria del vencedor a al anonimato del vencido.
Todavía hay muchas personas que, a los lanzamientos desde el punto de penalti, les llaman "la lotería de los penaltis" y no puedo estar más en desacuerdo y explicaré el porqué. Un penalti, conlleva una parte técnica la cual, es entrenable, tanto que, se podría llegar a su automatización. Tiene otra parte táctica que afecta tanto al portero como al lanzador, me estoy refiriendo al conocimiento del adversario, a saber su patrón de conducta, a tener interiorizado por donde es más débil el portero, hacia donde se vence, si espera o no, y lo mismo en el caso del lanzador, es decir, es diestro o es zurdo, como corre, que hace cuando se mueve de una forma u otra, cual es su historial de lanzamientos., etc.
Cuando se habla de "lotería de los penaltis" se falsea la realidad ya que se lleva un acto futbolístico técnico-táctico, al terreno de la incertidumbre, de lo probabilístico, a un área más ligada a las ciencias que al pensamiento y no es así, o al menos así lo creo yo.
La psicología juega un papel determinante en este momento y trabajar en su aprendizaje, y en el manejo de diferentes herramientas que nos ofrece, hace a los deportistas más fuertes, más completos y sobretodo, les ayuda a gestionarse emocionalmente en situaciones en las que el estrés, la ansiedad e incluso el miedo, se presentan de repente, sin avisar y además con muy malas intenciones. Estar preparado, conocerlas, saber como afectan y como regularlas, mantener la calma, afrontar el desafío, ser valiente, decidido, aprender a no pensar, evitar el "y si..." estas y muchas cosas más se adquieren con el entrenamiento psicológico y para hacerlo, no es necesario ni estar loco ni parecerlo.
Formemos a nuestros deportistas en estas habilidades y con arreglo a cada disciplina deportiva, formémonos también los técnicos, los ayudantes, los padres y cuantos interactuamos con un deportista con independencia de su edad y su categoría y hagámoslo no solo para que ganen o mejoren, hagámoslo por su salud mental.

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